El antídoto contra la joyería aburrida. Seamos sinceros: el mundo ya tiene bastantes colgantes de plástico y metal frío fabricados por máquinas sin sentimientos. Mis colgantes de madera están aquí para salvarte del aburrimiento visual. Son piezas de marquetería artesanal hechas a mano por una humana (yo) para personas que prefieren llevar una historia en el pecho antes que un logo de una multinacional.

Madera y Acero: Un colgante que aguanta tu ritmo (y tus dramas)
Hago colgantes para personas que viven, se mueven y, a veces, se olvidan de que llevan joyas puestas. Por eso uso acero inoxidable. Es el guardaespaldas perfecto para la madera: no se oxida, no da alergia, en general hace el trabajo sucio para que la madera pueda lucir sin preocupaciones.
Lo mejor de usar maderas como el Wengué, el Sicomoro o el Coral es que no hay dos piezas iguales. Cada veta es un capricho de la naturaleza, lo que significa que tu colgante es, por definición, una edición limitada de una sola unidad. Es joyería para gente que sabe que lo "perfecto" es en realidad lo que tiene esas pequeñas diferencias que solo la mano humana puede crear.
¿Por qué estos colgantes tienen tanta personalidad?
- Marquetería de verdad: Nada de pegatinas. Encajo maderas de diferentes colores como si fuera un puzle. Si ves un signo del zodiaco o un Yin Yang, es artesanía pura, no un dibujo impreso. Es más difícil, sí, pero el resultado es una pieza con alma que se nota al tacto.
- El regalo con el que no la pifias: Viene en su cajita y bolsa de yute, listo para entregar. Es el regalo perfecto para esa persona que dice que "no quiere nada" pero que en el fondo ama las cosas que tienen una historia detrás.
- Maderas con personalidad: Desde el Wengué más misterioso hasta el Coral más gamberro. Hay un color para cada estado de ánimo y cada tipo de personalidad.
- Cero residuos tóxicos: Uso aceite natural para que la madera respire y tú también. Porque ser artesana rebelde también significa cuidar el planeta mientras le damos estilo.













